La Gran Capacidad de Amar

Se dice que el amor lo cura todo y estamos mejor con nosotros mismos si por amor hacemos las cosas,  yo que soy un enamorado sin remedio, me encanta ver a las parejas caminando abrazadas o cogidas de la mano, pues en cada una de ellas me veo yo mismo con mi amada. Fue así que aquella pareja me pidió un taxi, eran las 10 de la noche, viernes, pleno invierno, estaba en la Avenida Brasil, iban para Breña, él era medio gordito pero sin que se le vea mal, en los 30 años, pantalón y saco , muy elegante, bien peinado, muy enamorado , lo note pues le abrió la puerta del auto, y la cogio con delicadeza para que no tropezara con nada y rápidamente estaba él sentado a su lado acariciándola, ella iba feliz , mas joven que él o al menos lo parecía , vestía Jean azul y un polon rojo fuego que cubría todo menos sus rulos que bailaban en su cara bronceada todo el año, y que de seguro encendía mas el corazón de su amor que no dejaba de darle besitos y conversarle al oído cosas que yo no lograba escuchar pero que la hacían reír. Recordaba mi época de enamorado, cuando vivía solo para ver a mi chica, embobado. Ya estaba en Breña, doblando por aquí y por allá, acabe tras del Hospital del Niño, él me pregunto: “amigo, ¿me haces otro taxi?”, “como no” – respondí escuetamente. Indicándome una casa celeste de jardín bien cuidado, bajaron ambos, se abrió la puerta de entrada y salio una mujer que sin dudas era la madre de la chica enamorada, pues el caballerazo se apresuro a saludar galantemente, yo desde mi asiento, observaba y pensaba: “este ya se gano a la futura suegra”, finalmente regreso a mi carro y despidiéndose con la mano una vez mas, arranque.

“llévame a la Av. del Ejercito, a dos cuadras de la Av. Salaverry”- me dijo, “correcto”, le dije, agregándole la cuenta total de los 2 taxis, abrio su saco , extrajo 50 soles de su billetera y sin pedir rebaja me pago con aire de suficiencia, le estaba dando el vuelto, cuando suena su celular. Contestando dijo: “amorcito lindo, si mi cielo ya estoy por llegar a la casa” , yo me dije: “cuando uno esta así de enamorado se hacen llamadas hasta para decir buenas noches” , y él siguiendo con el celular en la oreja hablo: “Como esta el bebe cariño…….espérame en la ventana  que ya llego” y me ordeno: “amigo en esa casa azul” , me estacione y bajo, se acerco a la casa y salio una mujer bonita con un bebe de no mas de 1 año, a los cuales abrazo con infinito amor. Cerro la puerta, puse primera, acelere, doble en la esquina y trataba de pensar que carajo tenía ese tipo en la cabeza. Pense: “que rata”, “que jugadorazo”, “que pendejo”.

A pocas cuadras me para un señor mayor, y fue mi confesor, le conté todo lo que aquí escribo, y le dije entre sonrisas: “no me la esperaba”, y el señor con aires de gran maestro me respondió: “jovencito, hay gente que tiene gran capacidad de amar”,  quede en silencio hasta llegar a casa, sin contarle este episodio a mi esposa.

La Canción de un canalla, grande sabina