La gran cantidad de público por las calles, el ambiente festivo, las caras alegres de los jóvenes, las sonrisas amables, parejas de enamoraditos, luces, neón, música en alto volumen de los autos y un olor de perfume masculino mezclado con femenino, me hacen pensar que el sábado por la noche estará estupendo para el taxi. La sensación de gozo me invade a mi también y me alegro con solo ver alegres a mis pasajeros, algo de su dicha me dejan en el carro y a pesar que estoy trabajando, de alguna manera, he salido a divertirme con todos ellos. Sin embargo, nada es perfecto, y solo cuando subió aquel tipo con saco y corbata, ingrese a la otra lima, la del vicio y la perdición. Eran más de las ocho y aquel señor que parecía estar en los treinta, me dijo que lo llevara a la 14 de la Av. La Paz, en San Miguel, solo basto decirle un “¿QUE TAL?” , y se desenrollo en un desfogue brutal creyéndome su terapeuta; su mujer lo acababa de votar, mando a la mierda a su suegra, casi se golpea con el cuñado, etc. solo falto lanzarle una patada al gato, así que iracundo camino dos cuadras para llegar a Faucett, por Maranga, y yo feliz pasaba vació, pobre de mi; ya iban 5 minutos hablándome sin parar y despotricando de todos y sobre todo de su esposa, casi llegando me dijo: “recojo un sobre y me haces otro taxi a Magdalena” , acepte , me hizo parar en Libertad, bajo llamando a alguien con un silbido, se le acerco un sujeto que parecía recién salido de Luri, y yo me dije: “carajo, esta comprando merca” , felizmente no demoro, subió y le dije: “compraste Droga” , con una sonrisa me dijo: “claro pe’ papa , mi mujer se cago, ahora no me ve hasta el lunes” , me contó que había comprado pasta y coca, que se alojaría en una hostal , que se drogaría tanto hasta quedar inconsciente, que ese era su vacilón, que tenia suficiente droga para 48 horas, prefería encerrarse a quedarse tirado en una calle y que lo acaben matando o asaltando, dijo: “es mas seguro varón, ni que fuera cojudo para estar como loquito pasadazo por la calle” , yo me quede asombrado de las medidas de “seguridad” para drogarse, también me contó que cuando trabajaba de vendedor en provincia, se quedaba un día mas alojado en el hotel para poder dar rienda suelta a su vicio maldito. En fin, me cancelo el taxi, lo vi entrar muy tranquilo a la hostal, solo, quizás sintiendo que a nadie le importaba.
Pasaba la noche y seguía trabajando, olvide al tipo drogo, volví con la gente contenta, ya casi a la 11 de la noche, después de estar en el cono norte y el cono este, me regresaron a la marina, y una señora me levanta la mano a la altura de la Av. Escardo, guapa tía en los 50, acercando su cabeza hasta casi meterla por la ventanilla me dijo: “Joven, al Ovalo La Perla, pero le cancelo en mi casa, estoy sin plata” , abrí mis ojos, “señora, como así, ¿le han robado? , “si joven, pero el Tragamonedas, ay Dios estoy media hora aquí y nadie me quiere llevar” , apele a mi intuición para sentir en años de taxista que aquella señorona era una ludópata y no una treta para asaltarme, con generosidad y curiosidad la subí con el secreto fin de saber como se quedo cero balas. La escuche atentamente, me contó entre sollozos, que su esposo es mecánico, la mando a pagar el recibo de luz del taller al Banco de Crédito de Escardo con la Marina, aquella agencia atiende hasta las 3 de la tarde los sábados, nunca llego, le dijo a su esposo que después de pagar el recibo se iría con su prima a pasear, a ver tiendas, a tomar un lonche, nada de eso hizo, solo termino anclada en uno de los tragamonedas de mil bombillas que alumbran la Avenida. No pude resistir preguntarle el monto que perdió y respondió: “1,500 soles joven, ay Dios, ay Dios”, “pero tan tarde señora, ¿Cómo así? Son muchas horas”, “se gana joven, se gana y después la maquina de mierda comenzó a quitarme y me desespere, perdí todo”, rompió en llanto.
Llegamos a su casa, estaba a dos cuadras por la calle Colina, “señora son casi 11.15, su esposo estará preocupado”, “le llame y le conté por teléfono lo que hice, me dijo que regrese inmediatamente”, yo pensé: “eres cadáver”. Me estacione en una puerta de calle marrón, con luz prendida dentro, se bajo del carro y casi en la puerta esta se abrió, yo miraba atentísimo el desenlace, el hombre que salio la abrazo con ternura mientras ella volvió a llorar, esta vez mas fuerte, mas sentido; una chica que parecía hija la abrazo también, un joven adolescente se me acerco, me pregunto cuanto era el taxi, me pago y cerraron la puerta. Manejando pensaba que a esa pobre mujer si la ayudaran. Escenas como esa te dejan con esperanza de que la gente puede salvarse del precipicio si tan solo una mano se estira para brindártela como apoyo, pensé en el tipo drogo, me sentí mal de no haberle dicho nada de nada , todavía lo recuerdo y esta historia tiene mas de 1 año de vivida.
Una canción bella para una historia triste.